Podríamos hablar mucho sobre cómo ser libres de la tristeza porque hay mucho más para decir. En lo personal, me ha tocado vivir muchas situaciones que me han quebrado. Sé lo que es lidiar con la enfermedad, se lo que es que jueguen con tus sentimientos y tus ilusiones como si fueras un muñeco de trapo… ¿pero sabes una cosa? Me di cuenta que cuando Jesucristo estuvo caminando entre nosotros, fue un experto en hacer limonada.

Jesús era una persona que sin merecerlo recibió muchas amarguras al punto que lo enjuiciaron y lo mataron sin tener ninguna culpa. A veces la vida nos devuelve limones ácidos y amargos… y nosotros podemos hacer dos cosas: o los cargamos por el resto de nuestras vidas llenándonos de amargura y dolor o empezamos a hacer una rica limonada. Hacer limonada con las situaciones que nos tocan vivir tiene que ver con tomar las decisiones correctas, con mirar para adelante, con poner en practica todo esto que estamos hablando, con mirar al Señor Jesús y no a nuestra circunstancia, con decir “Gracias Señor porque en medio del dolor me haces crecer” “Gracias Señor porque de tu mano todo lo que viene es mejor” “Gracias Señor porque cuando lloro vos reís sabiendo que me estas preparando para cosas grandes”

¡Hoy es el día para decidir hacer limonada! No importa si los limones son muy ácidos, no importa si no te lo merecías… hoy es el día de empezar a tomar las decisiones correctas.

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