Al convertirse en esposo y padre, él anhelaba dejar su vida llena de vicios, buscó un grupo de alcohólicos anónimos y pronto encontró la libertad de sus opresiones en Cristo. Hoy, sobrio por más de 35 años David dedicó su vida a Cristo, compartiendo su historia con otros, evangelizando a personas encarceladas.

Perdido en su vida egoísta David Howell pensó que nada podía librarlo de sus vicios y placeres carnales, siendo esposo y padre decidió buscar ayuda en un grupo de Alcohólicos anónimos, allí conoció de Jesucristo quien le otorgó la libertad de sus opresiones. “El grupo de Alcohólicos Anónimos fue parte de eso. Lo que él usó y experimentó allí creo que fue un tipo de prueba de campo”, comenta Vickie Howell, su esposa.
Hoy, 30 años después es un evangelista que predica la Palabra de Dios dentro de los establecimientos de Alcohólicos Anónimos. “Volví a Alcohólicos Anónimos y me convertí en el señor de Alcohólicos Anónimos, Cuando me hice cristiano, dije que esto de igual forma, iba a ser todo o nada para mí. Encontraba personas afuera de la reunión y salíamos a almorzar o tomar café y les mostraba la historia de Jesús”, indica Howell.

Ha escrito un libro el cual se titula “Cómo Ser un Hijo de Dios” y esto le abrió una nueva puerta para evangelizar dentro de diversos centros penitenciarios, muchos de los presos están leyendo sus libros y postrándose ante los pies de Cristo.“Desde que leí ese libro cambié mi vida, hasta mis compañeros han notado el cambio, he aprendido a dominar mi boca, he estado leyendo más mi Biblia y haciendo mucho estudio bíblico” dice Kerith Gilstrap, privado de libertad.
El capellán voluntario en la prisión, Rick Pritchard, entrega copias de “Cómo Ser un Hijo de Dios” dice que es colorido, fácil de comprender y produce cambios reales en lugar de ataduras físicas y espirituales. “Ellos son libres y puedes notar cuando tienen una sonrisa en el rostro. Sabes que son libres, son libres por dentro”,añade.
El actual deseo de David es poder ingresar 600 mil copias de su libro en las prisiones estatales y federales más extensas en EE.UU y en cárceles del condado, para ayudar hombres y mujeres a tener libertad espiritual. “Eso es lo que decimos en “Prision Evangelismo”: cambiar corazones y cerrar cárceles. Así que el retorno de la inversión es increíble” finaliza Howell.

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