De Irak a Siria, pasando por Libia y Yemen, la situación de los cristianos es cada vez más preocupante ante la amenaza creciente del yihadismo islámico. Así lo corroboró el Consejo de Seguridad de la ONU en una reunión para tomar medidas concretas que pongan fin a la violencia y proteja a las minorías étnicas y religiosas en Oriente Medio.

Desde la ONU se están ya desarrollando estrategias, sin embargo, Secretario General de la ONU Ban-ki Moon anunció que en septiembre se pondrá en marcha un plan específico de prevención de la violencia extremista. Además, se planea formar un grupo asesor de líderes religiosos, civiles, culturales, académicos y comerciales para ofrecer perspectivas de cómo afrontar esta amenaza. Este mes de abril varios líderes religiosos serán invitados a un evento especial para fomentar la paz y el diálogo.

“Los miembros de este Consejo – y todos los que tienen influencia – deben ayudar a la gente de esta región a recuperar su diversidad histórica y dinamismo”, dijo el, Ban Ki-moon, ante el Consejo.

“Condeno en los términos más enérgicos toda persecución y las violaciones de los derechos a la vida e integridad física de las personas y las comunidades basadas en motivos religiosos, étnicos, nacionales, raciales o de otro tipo”, declaró.

Miles de civiles estaban a merced del grupo terrorista ISIS. En Irak, la información sugiere que los yihadistas habrían perpetrado genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra, y que las minorías han sido víctimas de esa violencia.

En Siria, la falta de rendición de cuentas ha dado lugar a un aumento excepcional en esas atrocidades, por el Gobierno y los grupos armados no estatales por igual. En Libia, los grupos afiliados a ISIS estaban atacando a las minorías y atacando monumentos religiosos.

En un discurso apasionado, Vian Dakhil, miembro del Parlamento de Irak, dijo que las comunidades minoritarias están sufriendo cada vez más. Nuevos informes han demostrado que más de 420.000 yazidíes habían sido desplazados y vivían en campamentos en la región del Kurdistán, Siria y Turquía, y que miles de niñas habían sido vendidas como esclavas. Una niña había sido vendida por 18 dólares, dijo, apelando al Consejo para la ayuda.

“Estamos siendo masacrados, nuestras chicas son vendidas, nuestros hijos están siendo raptados”, añadió, pidiendo protección internacional para las comunidades minoritarias. También pidió el apoyo internacional para erradicar el terrorismo y liberar a más de 3.000 mujeres secuestradas así como para reconstruir las ciudades destruidas por los ataques terroristas.

Participó en la reunión Zeid Ra’ad Hussein, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, expresando que aunque el tejido de Medio Oriente es excepcionalmente fragmentado, su historia se ha caracterizado por muchos años por la aceptación de múltiples identidades.

“ISIS es una abominación”, dijo, recordando que no es el primer movimiento que procura el exterminio de alguna minoría étnica o religiosa. “Si atendemos a los derechos de las minorías entonces ya hemos fallado”, expresó.

En el debate posterior, cerca de 70 ponentes de todo el mundo condenaron la intolerancia, el extremismo violento y la persecución religiosa o étnica que había ganado terreno en el Medio Oriente, en particular contra los cristianos, yazidíes, kurdos, turcomanos y shabaks. ISIS había desatado el terror, dijeron, con decapitaciones en masa, conversiones forzadas, secuestros y torturas. Ese terrorismo yihadista nunca debe confundirse con el mensaje del Islam, advirtieron varios participantes.

Laurent Fabius, Ministro de Relaciones Exteriores de Francia, cuya delegación organizaba el debate, propuso la creación de un fondo especial para el retorno de las poblaciones desplazadas. También sugirió que el Secretario General presente al Consejo un plan de acción para hacer frente a la situación de las minorías en el Medio Oriente.

Gebran Bassil, Ministro de Relaciones Exteriores y Emigrantes de Líbano, dijo que había venido directamente de una reunión de la Liga Árabe, que estaba tratando de salvar a las ricas culturas de Medio Oriente. Llamó a Israel “el padre de ISIS durante décadas”, pidió una resolución que realmente proteja a las minorías y crear “líneas rojas” morales y políticas que no podían ser cruzadas. También abogó por un fondo fiduciario para la reconstrucción de las culturas devastadas.

En términos más generales, el representante de Irán dijo que una estrategia integral contra ISIS debe abordar las dimensiones ideológicas, sociales, políticas y económicas de la violencia extremista. “Si hay una voluntad efectiva de luchar contra el extremismo, debe traducirse en acciones concretas y efectivas”, dijo.

José Manuel García-Margallo, ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, sugirió un enfoque multidisciplinar para abordar las causas profundas del terrorismo y la creación de una plataforma para que los representantes religiosos de las zonas afectadas por el conflicto. “Alguien tiene que parar esta locura”, agregó Margallo, “y ese alguien somos nosotros”.

En un tono distinto se expresó el representante de la Federación rusa, que advirtió que la solución de las crisis regionales se pueden fomentar con reformas progresistas y acuerdos entre los grupos religiosos. Sin embargo, hizo un llamamiento a no dejar que la acción de los extremistas religiosos sea ignorada hasta el próximo otoño.

Del mismo modo, Manuel Augusto, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores de Angola, dijo que la respuesta de la comunidad internacional a la primavera árabe fue una política de cambio de régimen, con la provisión de armas a los grupos de la oposición para ese propósito.

En ese contexto, el representante de Egipto advirtió que la selectividad en el trato con el extremismo se debe evitar también. La protección de algunas religiones presenta ciertos riesgos; las víctimas no deben ser identificados de acuerdo a su fe, defendió el portavoz egipcio.

El representante de Arabia Saudí advirtió que quien está bajo ataque es “el islam”, dado que los extremistas lo utilizan para “causar muertes y persecución” aún a otros musulmanes. Advirtió además que la solución en la zona debe pasar irremediablemente por “el asunto palestino” y por una mayor protección del colectivo musulmán en regiones como Europa.

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