Cargar a niños de explosivos es una de las prácticas de combate que lleva a cabo el Estado Islámico en Irak y Siria. Estos ataques, difíciles de detectar y contrarrestar, han dejado decenas de víctimas mortales en los últimos meses.

Usaid Barho era uno de los niños sirios recultados por ISIS para su yihad. Primero fue seducido como tantos otros, con promesas de prosperidad y victoria bajo el gobierno de los radicales islamistas.

Pero Usaid pudo comprobar que estas promesas eran falsas. Por eso, decidió buscar la forma de escapar. Se presentó voluntario como terrorista suicida, con la idea de hacerse explotar en una mezquita chiíta en Irak.

Sin embargo, su objetivo era otro. Cuando llegó a la mezquita cargado de explosivos, se acercó a los guardias del recinto y les mostró que portaba una bomba.

Rápidamente las autoridades iraquíes se movilizaron para retirarle el dispositivo del cuerpo y brindarle la libertad que Usaid tanto estaba buscando.

El cuerpo de inteligencia local, tras lo sucedido, quiso averiguar la historia del joven de catorce años.

“Nos sedujeron para unirnos al califato. Nos transmiten la idea de que los chiitas son infieles, por lo que había que matarlos. También nos dijeron que si no peleábamos, ellos los chiitas vendrían a violar a nuestras madres”, contó Usaid.

El Estado Islámico lo trasladó desde su casa, cerca de Alepo, a Irak, donde los terroristas le dieron la oportunidad de elegir si quería ser un combatiente o un terrorista suicida.

“Yo levanté la mano para ser terrorista suicida. Si hubiese sido un combatiente y me hubiese rendido ante las fuerzas de seguridad me habrían matado”, explicó.

Hace un mes la organización de derechos humanos Human Rights Watch denunció que el Estado Islámico había secuestrado a 156 niños kurdos de entre 14 y 16 años en Kobane (Siria). Estos jóvenes no sólo fueron retenidos, sino que también se intentaba convencerlos para que formasen parte del ejército de ISIS.

HRW denuncia que Estado Islámico torturó a niños kurdos secuestrados en Kobani. “Nos pegaban constantemente”, contaba una víctima que había sido liberada. Los captores separaban a los prisioneros en ocho grupos étnicos a los que se les daba clase de religión. A algunos los torturaban para conocer los nombres y direcciones de sus familias, con la idea de realizar una extorsión posterior.

Uno de los objetivos del Estado Islámico es el adoctrinamiento de niños y jóvenes para que se involucren en su yihad. El ISIS ha demostrado una gran capacidad de convocatoria aún en otros países.

En Europa, las autoridades han mostrado su preocupación por la facilidad de reclutamiento de los yihadistas. Miles de hombres y mujeres, muchos de ellos muy jóvenes, han viajado desde Europa a Siria e Irak para combatir bajo la bandera del Estado Islámico.

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