El transporte aéreo puede ser aterrador, por lo que a menudo los viajeros inquietos realizan una especie de ritual relajante previo al vuelo. Algunos disfrutan de una bebida fuerte antes de subir. Otros calman sus nervios al escuchar música relajante.

Y luego está una mujer china de 80 años de apellido Qiu.

El 27 de julio, Qiu estaba en el aeropuerto internacional de Pudong, en Shanghai, donde tenía programado tomar un vuelo hacia Guangzhou, con su marido e hijos. En lugar de entrar en el avión a través de un puente que conecta las puertas con las aeronaves, los pasajeros del vuelo de las 12:40 PM de China Southern Airlines, ingresaron desde la pista de aterrizaje.

Antes de subir a bordo, Qiu dijo una oración rápida para un vuelo seguro. Sin duda mucho viajeros hicieron algo similar, pero Qiu decidió entonces acentuar su solicitud divina arrojando un puñado de monedas hacia la ventilación del motor del avión, aparentemente bajo la lógica de que los motores funcionando adecuadamente forman una parte esencial de la seguridad en los viajes aéreos.

Mientras que ocho de las nueve monedas que Qiu arrojó terminaron cayendo de nuevo en la pista, un solo disco, en lo que podría considerarse un lanzamiento de buena o mala suerte, encontró su camino hacia los mecanismos internos del motor. Afortunadamente, el problema fue detectado antes del despegue, y los cerca de 150 pasajeros fueron retirados del avión, mientras que una inspección de seguridad se llevaba a cabo. El procedimiento terminó tomando más de cinco horas, con el avión retomando finalmente su camino a las 6:16 PM.

Qiu no tiene antecedentes penales, y su motivación parece haber sido nada más que un intento equivocado para garantizar un viaje seguro para ella y sus compañeros de viaje. Sin embargo, el incidente sirve como recordatorio importante de que, si bien hay una serie de recargos y gastos involucrados en el transporte aéreo, no hay necesidad de darle propina a la tripulación de vuelo, o al mismísimo avión en este caso.

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