James Rodríguez, a sus 23 años, acaba de ser presentado como nuevo jugador del Real Madrid ante 35-40 mil espectadores. Es un admirador de Cristiano Ronaldo, al que además se asemeja en muchas facetas del juego.

Al igual que su compañero y amigo, Radamel Falcao, el colombiano James es cristiano. La mayor parte de sus triunfos y victorias van dedicados a Dios, y luego a Colombia.
Como muestra, el pasado 29 de junio, tras la victoria sobre Uruguay por 2-0 que le daba a su país por primera vez el paso a cuartos de final de un Campeonato del Mundo de fútbol, James Rodríguez escribió un breve tuit en su cuenta: “La alegría es de Colombia, la gloria es de Dios”. Había metido los dos tantos, convirtiéndose en el héroe nacional.

James no ha dejado de lado los estudios y mantiene su carrera académica gracias a las nuevas tecnologías, ya que estudia Ingeniaría de Sistemas en la Universidad Nacional Abierta y a Distancia.
A pesar de su corta edad James Rodríguez ha mostrado su madurez y estabilidad dentro y fuera del campo de juego. En el amor también ha tenido fortuna, talento y claridad para elegir. Aunque fue abandonado por su padre a los tres años de edad, debido a que tenía problemas con el alcohol; pero el segundo marido de su madre le educo con cariño, siendo de hecho quien más le animó a emprender con profesionalidad el camino del fútbol.
Actualmente está casado con Daniela Ospina, hermana del arquero Tricolor David Ospina. Pese a esta coincidencia, James y Daniela no se conocieron gracias al guardameta, sino por intermedio de una amiga. Fue amor a primera vista.

Con Daniela forma un hogar estable, y hasta ahora vivían en Mónaco y tienen una pequeña hija, Salomé, quien nació el pasado mes de mayo en Medellín. Cada vez que pueden aprovechan para volver a su tierra.

Cuando no está en el campo de juego, James disfruta de su vida en familia. Es amante del cine y aficionado al fútbol sala, el cual práctica durante su estancia en Colombia, en sus tiempos libres con los amigos.
Aunque en los últimos 15 años en Colombia habido “un crecimiento explosivo” en la conversión de personas al cristianismo evangélico, el pastor Édgar castaño, presidente del Consejo Evangélico de Colombia -Cedecol-, dijo que existe el riesgo que la fe se convierta en moda.

De acuerdo con el líder de las iglesias cristianas en Colombia, se estima que en el país hay cerca de 8 millones de cristianos que asisten a 6 mil congregaciones que “hay a lo largo y ancho del territorio nacional”.

“Es bueno cada vez el evangelio es mucho más social. Está en la cultura del país y la Palabra de Dios ha tenido impacto, como debe ser. Pero lo negativo es que ver que se ha perdido esencia. Es decir, se vuelve más una moda y no como un compromiso con el evangelio de Jesucristo. Muchos creyentes comienzan a participar en la iglesia evangélica más por costumbre, más por placer, porque se sienten bien, porque hay grandes grupos, porque hay mucha música, porque hay teatro, porque hay show, y no hay una verdadera evaluación en lo que significa ser cristiano”, dijo.

 

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