Estonia es considerado el país menos religioso del mundo. El paso del comunismo arrasó con la fe de los pocos cristianos que quedaban.
En un acto al menos contradictorio, el Obispo de la Iglesia Evangélica Luterana de Estonia, Urmas Viilma, salió en defensa de la Virgen María, luego de que en una exposición en el museo público de aquel país del norte de Europa se ofreciera la oportunidad a los visitantes de “destruir” a la Virgen.
Ante esta situación Viilma no solamente salió a declarar contra el acto no como un simple gesto diplomático para solicitar respeto hacia los católicos, sino que fue mucho más allá.
Afirmó que la Virgen no es solo una “figura histórica que ha caído en el olvido sino una realidad hoy en día”.
Pero eso no es todo, lo más sorprendente es que el obispo luterano ha declarado que el papel de María en el mundo sirvió para facilitar nuestra salvación y que siempre intercede por nosotros.
Su defensa de la Virgen fue a más y agregó que María “no es meramente una figura o una idea sino una verdadera santa que habita con Dios. Ella está siempre presente en la Tierra junto a los fieles e intercede por nosotros”. El arzobispo Viilma insistió en que “como Madre de Dios merece el máximo respeto y a no ser tratada irrespetuosamente”.

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