El futbolista brasileño Kaká es el protagonista de un nuevo vídeo de la plataforma  Yo soy segundo  – versión en español de I am second – un movimiento que reúne historias verídicas de vidas cambiadas.

En el formato habitual, Kaká se sienta en un sillón blanco y va contando detalles de su vida: cómo comenzó a jugar al fútbol en las calles con sus primos, cómo debutó en la liga brasileña, sus mejores triunfos y sus dificultades con las lesiones. A la vez, explica la importancia de la fe en Jesús en todas las decisiones y en el camino de su carrera.
“Amo jugar al fútbol”, dice Kaká, un apodo que le viene desde pequeño, cuando su hermano no era capaz de decir su nombre, Ricardo. “Es un don que Dios me dio”, dice el futbolista brasileño, que fue campeón del Mundial con Brasil en el año 2002.

“Yo decidí que quería ser jugador con quince años. Entonces sabía de las dificultades que encontraría porque son miles de jóvenes que quieren convertirse en jugador profesional. Yo lo intenté para ver qué podía pasar”, recuerda Kaká.

Su debut fue un éxito. “El entrenador me llamó para estar en el banquillo durante la final del torneo. No me imaginaba jugar una final con 18 años. Pero entré al campo y marqué dos goles. El Sao Paulo fue campeón, y mi vida cambió completamente”, dice Kaká, que recuerda aquello con emoción. “Al día siguiente mi casa estaba llena de periodistas. Mi historia cambió de un día para otro”.

Su carrera de éxito tuvo su culminación en el año 2007, cuando ganó el Balón de Oro. Desde entonces, ha pasado por varias lesiones que han lastrado su carrera. “Tuve luego un problema físico en el pubis, luego en la rodilla izquierda, e intento desde entonces recuperarme. He tenido momentos difíciles, de lesiones, porque estás paralizado, no puedes hacer mucho. Son momentos de incertidumbre”, admite.

En esos momentos reconoce la importancia de la fe. “Aprendí a vivir cada día esperando que Dios tiene el pan de cada día y las cosas pueden cambiar”.
Una de las imágenes más conocidas de Kaká es la del jugador señalando al cielo ante cualquier triunfo, así como su camiseta con la leyenda “Pertenezco a Jesús”. “He usado esta frase en los momentos importantes de mi carrera, para decir al mundo que soy de Jesús”.

En sus botas se puede leer ahora “Jesus in the first place”. “En el fútbol estamos siempre compitiendo; importa quién gana. Meditando en la Palabra de Dios, me quedé con la idea de ‘Jesús en el primer lugar’. Jesús es mucho más importante que ganar o perder un partido o un campeonato.Jesús está en primer lugar en todo en mi vida”.
Kaká explica que ser padre le ha ayudado a conocer mejor el amor de Dios. “La familia es una de las mejores cosas que Dios nos ha dado. Aprender más de Dios con los hijos, y ves como Dios nos trata con ese amor incondicional”.

“Aprendí a vivir sabiendo que la fe es saber que Dios tiene el control cuando las cosas no salen como nos gustaría. En la vida hay estos cambios, pero mayor que Dios no hay nadie”, concluye Kaká.

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