Ante los hechos de dolor por la grabe crisis que sufre nuestra Nación, desde “Argentina oramos por vos” se ha emitido la siguiente carta haciendo un llamado a la oración:

La Palabra de Dios declara en el Salmo 122: “Sea la paz dentro de tus muros, Y el descanso dentro de tus palacios. Por amor de mis hermanos y mis compañeros Diré yo: La paz sea contigo”. Tenemos que comenzar a proclamar la paz de Dios; esa que “sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7), que va más allá de la lógica, que sólo se puede lograr confiando en Dios.

¡Que esa paz esté dentro de nuestros muros, que nos dé descanso en cada uno de nuestros ‘palacios’ (legislativo, ejecutivo, judicial)! Que la paz del Señor se manifieste en todas las áreas: social, industrial, artística, profesional, educacional, y que podamos vivir en paz, que seamos agentes de paz.

Leemos en la Palabra de Dios que Jesús dijo en Mateo 5:9 “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”. Como hijos de Dios tenemos que ser agentes de paz, de reconciliación; hombres y mujeres que van a clamar a Dios para que Él derrame de Su paz, para que establezca Su imperio de paz en Argentina y en los demás países. Dios inunde de paz todas las esferas de nuestro país.

Podemos pedir por paz, clamar por justicia; podemos ser insistentes de día y de noche frente a nuestro Juez, pero para ver la victoria, para ver una Nación inundada de paz, donde la violencia desaparece, donde no se halle más la injusticia, tenemos que ser hombres y mujeres de fe. Que creamos que tenemos la misma autoridad que tenía Jesús; Él nos dijo: “todo lo que pidieres al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo” Juan 14:13; “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis” Mateo 21:22.

¡Es momento de renovar la oración por nuestra Nación con fe!

Orar creyendo que la mano del Señor se va a mover, que la injusticia va a desaparecer, que Dios va a levantar jueces conforme a Su corazón, hombres y mujeres que van a juzgar con justo juicio, con rectitud, que no van a juzgar según sus ojos, sino con equidad.

Es hora de clamar y proclamar que Dios va a levantar un estandarte de paz y justicia, y la mano del Señor se va a mover transformando nuestra desesperanza en esperanza.

¡Tenemos que tener fe!

Te invito a orar con fe para que Dios transforme nuestra Nación!!

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