Dos décadas después que agentes secretos israelíes sacaron biblias de antiguas de Damasco y las llevaron a Jerusalén, la Biblioteca Nacional de Israel le ha pedido a un tribunal que le dé la autoridad oficial sobre los manuscritos.
El pedido podría desatar una agra disputa con la comunidad de judíos sirios, para quienes los textos son tesoros comunitarios.

Las biblias, apodadas las Coronas de Damasco, fueron escritas hace entre 700 y 1.000 años. Durante siglos estaban guardadas en sinagogas de la capital siria.

El Mossad logró llevarlas a Israel en los años 90 y las entregó a la Biblioteca Nacional. El lunes, la institución solicitó mantener las biblias en su sede mientras una fondo independiente las supervisa como beneficio público. Sin embargo, un ex líder de la comunidad de judíos sirios dice que las biblias deben ser propiedad de la comunidad.

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