Cinco mujeres, cuatro varones y dos niñas de la misma familia, fueron asesinadas a balazos por hombres encapuchados, supuestamente por ser cristianos evangélicos, la noche del viernes pasado, en Puebla, México.
Según las investigaciones, los asesinos se ensañaron con una de las víctimas, pues intentaron decapitarla  antes de su muerte. De acuerdo con informes de las autoridades locales, las víctimas estaban inmersas en un conflicto de años con familias no evangélicas.
Pues hace años, uno de los agresores habría violado a una de las mujeres asesinadas y como resultado de la agresión tuvo un hijo, por ello consideran que es la línea principal de la investigación.
El presidente de Confraternice (La Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas), Arturo Farela Gutiérrez, pidió en un comunicado frente a estos hechos, la intervención de la Procuraduría General de la República (PGR), la Secretaría de Gobernación y la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Hasta el momento, han sido identificados dos de los asesinos que habrían huído al estado vecino, Oaxaca. El testimonio de cinco testigos es fundamental para la reconstrucción de los hechos, entre ellos está una niña de cuatro años que escapó del lugar de la masacre con una herida de bala y caminó durante una hora al pueblo vecino para pedir ayuda.

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